así se gestó el relevo en Osasuna
La goleada encajada ante el Betis precipitó la primera gran decisión de José Antonio Prieto ‘Cata’ al frente de la dirección deportiva de Osasuna, que contactó con Jagoba Arrasate durante el viaje de vuelta y cerró su regreso tras una reunión nocturna y el visto bueno de la Junta Directiva ya por la mañana.
El osasunismo vivió este lunes un giro de guion totalmente inesperado, al menos por lo que apuntaba la semana, con la destitución de Luis Miguel Ramis y el regreso de Jagoba Arrasate al banquillo rojillo hasta 2029. Una decisión que comenzó a tomar forma en Sevilla, tras el 5-2 encajado ante el Betis, y que terminó de concretarse en Pamplona en apenas unas horas.
La cuarta derrota de la temporada y la quinta jornada consecutiva sin conocer la victoria, unidas a las malas sensaciones, la fragilidad defensiva y la sangría de goles, llevaron a la dirección deportiva a mover ficha. ‘Cata’, recién ascendido al cargo tras la salida de Braulio Vázquez, afrontaba así su primera gran decisión al frente del área deportiva.
Con Osasuna todavía en el aeropuerto de Sevilla, preparado para emprender el viaje de vuelta a Navarra, el director deportivo ya tenía una idea en la cabeza: recuperar a Jagoba Arrasate. Se puso en contacto con el técnico de Berriatua para plantearle su regreso a Pamplona. La conversación abrió la puerta a una reunión a altas horas de la noche.
El encuentro sirvió para comprobar que la sintonía entre ambos era buena y que la posibilidad de volver a El Sadar contaba con una predisposición favorable por parte de Arrasate. Quedaba, sin embargo, un paso imprescindible antes de dar por cerrado el movimiento: conseguir el respaldo de la Junta Directiva.
La mañana del lunes, antes de que comenzase el entrenamiento del equipo, ‘Cata’ se reunió con los dirigentes del club, en torno a las diez. Sobre la mesa puso el relevo en el banquillo y la propuesta de recuperar a Arrasate. La Junta dio luz verde a la operación, despejando el último obstáculo para ejecutar una decisión que se había acelerado tras el partido de Sevilla. La decisión era ya irrevocable.
Con el visto bueno institucional en el bolsillo, ‘Cata‘ se trasladó después a Tajonar. Una vez concluido el entrenamiento dirigido por Luis Miguel Ramis, el director deportivo comunicó al técnico tarraconense que el club había decidido prescindir de sus servicios. El relevo ya estaba decidido y solo faltaba hacerlo oficial.
Osasuna anunció entonces la destitución de Ramis y, a continuación, el regreso de Jagoba Arrasate, que vuelve a Pamplona con un contrato hasta 2029.
De las declaraciones en la rueda de prensa posterior a la derrota del domingo se desprende que Ramis no esperaba esta decisión: “Me siento respaldado por el club y los jugadores. Buscamos soluciones cuando vemos que hay fisuras o carencias. Lo vamos a seguir buscando y lo encontraremos sin ninguna duda. La plantilla tiene voluntad de hacer las cosas bien. Hay que descansar para preparar el partido contra el Racing de Santander“.
El lunes, a última hora de la noche, Ramis se pronunciaba en redes sociales, agradeciendo “eternamente” el cariño recibido y la “lealtad, profesionalidad, honestidad y voluntad” recibida.
A su vez, se mostró sincero, manifestando: “No es la salida deseada y, en mi humilde opinión, precipitada en la despedida y en el anuncio del nuevo entrenador, al cual aprovecho para desearle toda la suerte del mundo”.
En unas horas, la derrota en La Cartuja había desencadenado un cambio de rumbo que pocos esperaban y que supuso la primera gran apuesta de Cata desde su llegada a la dirección deportiva.
