Una última palada por el patrón txuri urdin, Mitxelo Olaizola

Una última palada por el patrón txuri urdin, Mitxelo Olaizola

Una derrota como la sufrida ante el Atlético desquició a la afición de la Real Sociedad, a los jugadores y miembros del staff. La parroquia realista se volcó para un partido importante al que acudieron 31.834 personas pese a la fecha señalada (y larga desde la mañana) en Donostia y la costa guipuzcoana en general por la celebración de la Bandera de La Concha. Hubo un gran ambiente en el estadio en un día para recordar. Por un lado, el título de Copa del 18 de abril. “¿Y la Copa qué?”, “Marrero, Marrero” o “Txapeldunak, oe, oe, oe” fueron cánticos que se entonaron. También para acordarse de Aitor Zabaleta, por el que se cantó Txoria Txori antes del encuentro iluminando de luces de móvil el estadio.

Seguro que hubiese disfrutado con ello, aunque también lo hubiera sufrido, el mítico Mitxelo Olaizola. Que seguro que siguió con rabia, desde donde esté, el partido, con la pena de la derrota pero también de no poder consolar a los jugadores como tan bien se le dio durante casi cuatro décadas. La noche de ayer fue triste para la familia de la Real. De luto. Por perder el partido, sí, pero sobre todo por perder a una figura más que relevante en la historia de la entidad. Mitxelo Olaizola, queridísimo e histórico utillero realista que trabajó durante 37 años en el club, falleció a los 70 años, solo ocho después de jubilarse y ceder su testigo a su hijo Unai. Mitxelo fue “como un padre” para muchos jugadores de muchas generaciones, como él mismo decía. Todo el que le conocía, no dudaba en hablar maravillas de él. Lo dio todo por la Real. Es una de las figuras que explican tanto el correcto funcionamiento del día a día del primer equipo como de la aplicación del significado de ‘familia’ del vestuario en Zubieta, desde que en 1981 comenzase a trabajar. El club informó de su triste fallecimiento por la tarde. “Tu recuerdo es imborrable, beti gogoan izango zaitugu. Goian bego”, decían.

La Real, su Real, le brindó un bonito y sentido homenaje en los prolegómenos del encuentro ante el Atlético con un respetadísimo minuto de silencio que dio paso al “Mitxelo, beti gurekin” que entonó Bultzada, además de los brazaletes negros que lució la plantilla. Con muchos de ellos no coincidió pero sí con tantos otros que no tardaron en demostrar su cariño y agradecimiento, además de tristeza, por la noticia en redes sociales. Desde Westerveld a Willian José, pasando, cómo no, por el mítico Nihat Kahveci, con el que tuvo una relación especial, diferente. Cada gol que metió lo celebró con un beso en la mejilla al utillero. “Grandísima persona. Lo siento mucho. Un abrazo grande a toda la familia de la Real. Hemos tenido momentos inolvidables”, dijo.

La afición le dijo adiós con el corazón, aunque la plantilla no pudo brindarle una última victoria. No hubo sorpresa sobre el verde, si es que se le puede llamar así después de ganarles una Copa que sí pudo ver y disfrutar. Esta vez ganó el Atlético, como arrasaron Orio y Arraun Lagunak en el mar en Donostia. La palada final, en un día de puro remo, fue sentida por el ‘patrón’ txuri urdin, pero sin éxito. Ya tuvo mucho en su etapa. Como su Lasarte natal, que llegó a ganar por medio de la SDC Michelín la Bandera de La Concha dos veces en 1969 y 1973, pero terminó desapareciendo del mapa del deporte en 1995. Mitxelo fue un ganador durante muchos años pero ahora no desaparece, porque seguirá siendo recordado por su Real.

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