Raphinha, un alivio y un aviso, por Xavier Bosch
Gran noticia en el entreno de ayer. Raphinha se ejercitó ya con sus compañeros y parece que Hansi Flick podrá contar con él para los partidos de Betis, Paris Saint-Germain y Real Madrid. Es un alivio que ese edema de su delicada pierna derecha, producido tras chutar un penalti con Brasil a finales de setiembre, se haya quedado en eso.
El precedente de la temporada pasada, con otro amistoso de Brasil ante Francia en marzo, nos hizo temblar. Por entonces, una rotura muscular en esa misma pierna le dejó cinco semanas en el dique seco, se perdió los cuartos de final de Champions League contra el Atlético de Madrid y su ausencia tuvo mucho que ver con la eliminación ante el equipo de Simeone.
Un alivio pues que, a pesar del enfado de Flick de ver que la lesión de Raphinha era algo mayor de lo diagnosticado, solo se ha perdido los encuentros del punto G de la temporada, ante Getafe y Galatasaray. Pero es un serio aviso para navegantes. El nuevo ‘9’ del Barça, el que lleva 14 goles en ocho encuentros, el que ha hecho olvidar a Robert Lewandowski y ha hecho añicos el cromo de Julián Álvarez, tiene su talón de Aquiles en la musculatura. Hasta en tres ocasiones tuvo roturas o microrroturas la pasada campaña. Conviene, pues, que él sea el primero que dosifique esfuerzos. Su presión alta, altísima, durante 90 minutos contagia a sus compañeros y marca el tono del equipo.
Pero, por ejemplo, ¿cuándo empieza el encuentro tiene que salir, como un toro en la plaza, corriendo a presionar al portero rival como si le fuese la vida en ello? El Barça está que se sale también por tener un jugador como él, pero le necesita todo el curso en el campo, no en la grada con hielo en el muslo. Y Flick tiene que ayudarle a medir los esfuerzos.
