En el término medio está la virtud

En el término medio está la virtud

Aristóteles sostenía que el comportamiento moral equilibrado se encuentra siempre en el punto de equilibrio entre dos extremos viciosos: el exceso y el defecto. Cito al filósofo pensando en nuestra selección y en lo que está generando entre la prensa y los aficionados en su arranque en esta Copa del Mundo. Ni antes de jugar frente a Cabo Verde teníamos bordada ya la segunda estrella en la camiseta, ni después de empatar ante los africanos nos merecíamos volver a casa y, por supuesto, tampoco debemos vernos ya en la final del 19 de julio en el MetLife Stadium de New Jersey por haber goleado a Arabia Saudí. Prudencia. Tranquilidad. Los españoles, seguidores del equipo nacional y periodistas, somos así. De blancos y negros. De pasar de la euforia a la depresión en 90 minutos. Y no puede ser. A los aficionados no les puedo pedir nada, pero a mis compañeros de profesión, sí. No es bueno ni el elogio masivo ni la crítica desaforada. Es cierto que ante los saudíes, vimos a una España más reconocible, a esa que nos hizo hace dos veranos campeones de Europa, pero también es verdad que esto es largo.

Eso sí, me gustaría romper una lanza por Luis de la Fuente. La crítica se cebó con él por el equipo que eligió para debutar en este Mundial, pero el seleccionador tiene crédito. Nos hizo 11 años después otra vez campeones ganando la Nations League en 2023 y un año más tarde, la Eurocopa de Alemania. Y ante Arabia Saudí hizo cuatro cambios en el once, no se enrocó como Luis Enrique en Catar con Rodri de central. Seamos ecuánimes, y… ¡Vamos, España!