El plan B, por Edu Polo

El plan B, por Edu Polo

Julián Álvarez ha sido sin duda alguna el nombre del verano en clave azulgrana. El delantero argentino era el gran objetivo para ocupar el vacío dejado por Lewandowski y ha acaparado portadas, tertulias y noticias. Pero finalmente Julián Álvarez no llegó, como tampoco lo hizo Lautaro Martínez. 

Sin ninguno de los nueves argentinos pretendidos, Flick ha decidido apostar por Raphinha como delantero centro y tras el primer mes y medio de competición hay que admitir que el plan B (o incluso C), parece mejor que el A.

Los fichajes tempranos de Gordon y Adeyemi pueden ser un indicio claro de que en la mente de Flick ya estuviera la idea de desplazar a Raphinha al centro del ataque, aunque el club forzara la máquina a lo largo del verano para lograr el fichaje de Julián Álvarez. Hablar ahora una vez transcurridas las primeras jornadas de Liga y de Champions puede resultar muy ventajista, pero el rendimiento y los goles de Raphinha están a años luz de los de Julián en estas primeras semanas del curso.

La duda es inevitable, ¿qué habría sucedido si el Barça hubiese logrado fichar a Julián Álvarez? No sabemos si el argentino sería titular, si Raphinha habría logrado la burrada de goles que lleva arrancando desde la izquierda ni tampoco si Gordon o Adeyemi habrían tenido los minutos de calidad que hemos visto. Obviamente son todo suposiciones, pero parece difícil, por no decir imposible, que el rendimiento de Julián en estas primeras semanas hubiera estado a la altura del de Raphinha. Había muchos culés en verano que no consideraban al delantero del Atlético como un refuerzo prioritario y mucho menos a un precio desorbitado. Y viendo cómo está funcionando Raphinha como ‘9’, creo que la mayoría de barcelonistas celebran la negativa del club colchonero y más de uno habrá llegado a pensar ‘qué bueno que no viniste, Julián…’..

Se repite en cierta manera la historia vivida hace dos años con Nico Williams. Todas las portadas que este verano han sido para Julián fueron entonces para el delantero del Athletic. Se dio por hecho su llegada, para formar tripleta con su amigo Lamine Yamal y con Robert Lewandowski. El gran damnificado de aquella operación, a priori, parecía Raphinha, que no solo no aparecía en ninguna quiniela como titular, sino que incluso se estudiaba traspaso a Arabia. Nico no llegó, Raphinha se quedó tras hablar con Flick y su rendimiento desde entonces ha ido al alza y ha superado todas las expectativas. Nunca sabremos qué habría pasado si hace dos años hubiera llegado Nico o ahora Julián, pero seguramente no habríamos podido disfrutar de Raphinha en su máximo esplendor. O directamente nos habríamos quedado sin el brasileño.

Y es que en el mundo del fútbol muchas veces el plan B acaba saliendo mejor que el A. No hay que olvidar que en 1988 Núñez quería fichar a Javier Clemente antes de apostar por Cruyff, que Rijkaard fue la tercera opción de Laporta para el banquillo tras Koeman o Hiddink o que incluso en 2008 la preferencia de la Junta era Mourinho antes que Guardiola. O la famosa triple A –Ayala, Albelda, Aimar– que no llegó en 2003, y por eso se acabó apostando por Ronaldinho como segunda opción. No siempre el elegido era el primero de la lista. Es algo habitual en el mundo del fútbol, como hemos visto recientemente en Países Bajos con Guardiola, Arne Slot y Xavi. La diferencia es que ahora hay redes sociales, muchos haters y todo se magnifica y exagera.

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