Después de clasificarme al Mundial, me emborraché con whisky hasta perder el conocimiento
Florin Raducioiu fue un jugador importante en la década de los 90 del siglo pasado y uno de los grandes representantes de la mejor generación de la historia de Rumanía, aquella que estaba lideraba por Hagi. Los cuatro goles que marcó en el Mundial de Estados Unidos 1994, en el que llegó a cuartos de final con su selección, la catapultaron a la fama: “Me convertí en ‘el Van Basten del Este’. Marco era mi ídolo”, dice en una entrevista en la Gazzetta dello Sport.
La celebración de la clasificación para aquella Copa del Mundo se le fue de las manos: “Después del partido Gales-Rumanía, el que nos metió en el Mundial del 94, fui a un pub y me emborraché con whisky hasta perder el conocimiento. Incluso vomité en el taxi. Al día siguiente me levanté y volé de regreso a Milanello”.
Fui a un pub y me emborraché con whisky hasta perder el conocimiento. Incluso vomité en el taxi
Raducioiu, que hoy tiene 56 años y es comentarista de televisión en su país, jugó y marcó en las cinco grandes ligas europeas (Italia, España, Inglaterra, Alemania y Francia) y vivió como una estrella. En el Mónaco, ya en el final de su carrera, en la temporada 2001-02, tuvo muchos excesos.
En Mónaco, me apasionaba el vino: compraba botellas de 10.000 euros y me daba cenas de lujo
“Como jugador, sin duda tuve algunos vicios. En Mónaco, me apasionaba el vino: compraba botellas de 10.000 euros y me daba cenas de lujo. Vivía como un jubilado, algo que lamento un poco”, cuenta en el diario italiano.
Franco Baresi fue a ver a Berlusconi y le dijo: ‘Necesitamos un jugador como Raducioiu’
Raducioiu pasó por varios equipos en Italia, uno de ellos el Milan: “En el verano del 93, Franco Baresi fue a ver a Berlusconi y le dijo: ‘Necesitamos un jugador como Raducioiu’. Fue él quien me trajo al Milan. Nunca lo olvidaré”. Durante su etapa en el equipo rossoneri también disfrutó de la noche. “Nos íbamos de fiesta al Hollywood siempre que podíamos. Maldini era el más codiciado”, explica en la Gazzetta.
Nos íbamos de fiesta al Hollywood siempre que podíamos. Maldini era el más codiciado
Me hicieron una falta que merecía tarjeta roja, pero el árbitro no lo sancionó, y le di una bofetada
Su mayor arrepentimiento
En 1990, Raducioiu le dio una bofetada a un colegiado, algo que ahora, con el paso del tiempo, reconoce que fue un gran error. “Fue en un partido de la Recopa de Europa contra el Anderlecht. Me hicieron una falta que merecía tarjeta roja, pero el árbitro no lo sancionó, y le di una bofetada. Me sancionaron con cinco partidos, sanción que cumplí tres años después en el Milan. Me arrepiento de aquel gesto”, termina en la Gazzetta dello Sport.
