Derrota sin dramatismos, por Víctor Muñoz
El Barça se marchó de París con una derrota por 4-2 ante un PSG que fue superior en el conjunto del partido. Aun así, me gustó el equipo, que compitió en un encuentro trepidante, con ritmo, ocasiones y alternativas. El resultado podría haber sido otro, aunque el conjunto de Luis Enrique demostró su calidad y aprovechó mejor sus oportunidades.
En la primera parte, el PSG generó más peligro y el Barça cometió demasiadas pérdidas. Doué fue el jugador más desequilibrante, especialmente por la banda de Cancelo, mientras que Joan Garcia sostuvo al equipo con grandes intervenciones. Flick decidió reservar a Rodri pensando también en el Clásico del domingo, una decisión que demuestra la importancia que tiene esa cita en la planificación del equipo. Tras el descanso, el Barça mejoró y durante una buena fase fue superior al PSG. Xavi Espart firmó un gran gol para empatar el encuentro y demostró personalidad. Sin embargo, el equipo perdió el control después del golazo de Lamine (2-2) y acabó pagando sus errores defensivos, aunque tuvo opciones.
Destacar el gran gol de Lamine, que resolvió una acción dificilísima prácticamente sin ángulo y con la puntera. Por parte del PSG, Doué fue el más destacado, acompañado por Neves, Fabián y Vitinha.
Joan Garcia, pese a encajar una dura derrota, volvió a demostrar su nivel. El PSG se llevó la victoria, pero el Barça también tuvo fases de buen fútbol y opciones para obtener un resultado distinto. Fue un partido trepidante. Ahora toca el Clásico.
