Cristiano, en su hora final
Si Cristiano Ronaldo fuese atleta olímpico, hace años que estaría notando que sus marcas ya no serían las mismas, que su sitio en el podio se iría esfumando, que le costaría no ya meterse en una final, sino hasta en las semifinales. El cronómetro no engaña. Pero no es atleta, sino futbolista. Se siente bien, nota una sangre joven que aún le recorre el cuerpo, se cuida fanáticamente y piensa que le basta su experiencia para seguir rindiendo con un cierto ahorro de esfuerzos. Ha sido un jugador de época. Pero el tiempo le ha ido alcanzando. Es inevitable. Puedes romper a martillazos un reloj de arena, pero nunca detendrás el paso de las horas.
En un momento dado se le empezó a quedar grande el Madrid y se deslizó suavemente hacia la Juventus, lo que ya era bajar un escaloncito. En el Madrid dejó un promedio de 1,03 goles por partido, en la Juve ya bajó a 0,75, que está muy bien, pero no es lo mismo. Lo siguiente fue el Manchester United, en el que ya había estado antes de venir al Madrid, y en esta su segunda etapa mancuniana su promedio fue de 0,50. Así que decidió apearse de los grandes expresos europeos para coger un tren de vía estrecha, el Al-Nassr, donde vuelve a remontar su promedio, 0,85… pero en la Liga saudí.
Ha seguido yendo con Portugal, pero cada vez ha habido más gente que se preguntaba si todavía estaba por encima de los estupendos delanteros que produce aquel país. Su condición de leyenda es indudable. Con él, Portugal ha ganado sus únicos títulos internacionales, una vez la Eurocopa y dos la Liga de Naciones, pero cada vez cuela menos. Y ha llegado el momento en que la cuestión ha hecho crisis: en Jorge Jesús ha encontrado la horma de su zapato. Sus quejas y desplantes han sido frecuentes durante estos años de cuesta abajo en la rodada, pero en general se le ha tratado con la consideración y respeto en función de lo que ha hecho en el fútbol, pero el nuevo seleccionador, un tipo de 72 años con muchos tiros dados, no es como los anteriores. Cuando ha llegado el pulso se ha mantenido firme, incluso tras la a mi juico indebida mediación del presidente federativo, Pedro Proença, que tomó un avión para mediar en un asunto que no tiene remedio. Cristiano envejece y no se resigna. Cuando marcaba 50 goles por curso se le podía soportar todo, pero aquello pasó. Su rabieta es una lástima porque desgasta su leyenda y obliga a la comparación inevitable con la inminente despedida de Argentina de Messi.
50.000 folios para la UEFA
El Madrid ha mandado un informe-monstruo a la UEFA sobre el culposo romance Barça-Negreira, que se proclamó durante cuatro mandatos presidenciales. A ver dónde colocan el paquete y cuánto tardan en leerlo. El envío contrasta con la displicencia con que Florentino trató el asunto mientras Laporta fungía de entusiasta soporte de aquello de la Superliga, para extrañeza y disgusto de la afición. Ahora vierte toda la rabia acumulada con ese gigantesco dosier. Ojalá sirva para algo, porque la impunidad ofende.
El ‘virus FIFA’ en Segunda
Ojo: el ‘virus FIFA’ no sólo ataca a los grandes, sino también a la Segunda división, que si no entrega tantos jugadores como la Primera sí lo sufre más, porque no se detiene el campeonato, como hacen otros países. Pero no el nuestro, que con sus dos equipos de más no puede acompasarse con la categoría superior. Así que en estas dos jornadas de ventana FIFA 16 de los 22 equipos han sufrido falta de jugadores, viajeros por ahí, hasta un total de 34. No deja de ser una irregularidad que se disputen dos jornadas con esa merma.
