Cortinas de humo, por Edu Polo
No hay nada peor que irte al parón de selecciones tras un mal resultado. Después de perder un partido, cualquier jugador o entrenador desea que llegue pronto el siguiente encuentro, para que esa amarga resaca dure poco y poder cambiar la dinámica lo antes posible. Y si el parón dura tres semanas, como sucede ahora, y llegas tras perder el derbi y con el Barça a seis puntos, esas tres semanas se hacen interminables.
El debate lógico sería analizar por qué en tan pocas jornadas ya has cedido seis puntos respecto al líder, por qué el juego de tu equipo sigue siendo mediocre o por qué, pese a una nueva inversión millonaria y a un nuevo cambio de entrenador, el eterno rival sigue siendo muy superior. Pero, en lugar de hacer un análisis futbolístico, es mejor desviar el debate. Y en eso hay que admitir que en la casa blanca son insuperables.
Una semana después del derbi madrileño, apenas se ha hablado de fútbol, de las carencias del equipo blanco, de los errores defensivos ni de que Simeone superó a Mourinho. El debate, una vez más, ha girado en torno al arbitraje, haciendo buena aquella famosa pancarta del Bernabéu que decía que la desigualdad arbitral la buscan los que solo saben llorar. Y todo gracias a la esperpéntica escena de Mourinho con los folios recién impresos.
Pero como el parón este año es de tres semanas y el tema arbitral no daba para tanto, había que seguir buscando excusas y enemigos para mantener a la afición distraída y evitar que a ningún seguidor blanco se le ocurra plantearse por qué, después de dos temporadas en blanco, el equipo sigue sin funcionar. Gastado el comodín arbitral, han optado por el comodín de la prensa. Es lamentable que un club con la historia del Real Madrid utilice sus canales oficiales para atacar de forma despiadada a un periodista, por mucho que este hiciera una comparación desafortunada, de la que se disculpó inmediatamente, por cierto. Da la sensación de que el club blanco ha perdido totalmente los papeles y parece que nadie osa decirle a Florentino que están haciendo el ridículo.
Recuerdo cuando hace muchos años, antes de que hubiera redes sociales y televisiones oficiales, el Barça de Josep Lluís Núñez dedicó una portada de la revista que el club enviaba a los socios para atacar a los medios de comunicación. “Contra qui juguem”, se titulaba, y era un amplio reportaje criticando a la prensa, señalando a periodistas con nombres y apellidos y culpándolos de la mala racha de la entidad. Aquello fue lamentable, como lo es ahora lo que hace el Real Madrid.
Si entonces era el club azulgrana el que enarbolaba constantemente la bandera del victimismo arbitral y el especialista en cortinas de humo para desviar la atención, básicamente porque era el que no ganaba, desde hace unos años el Real Madrid ha tomado el relevo. Se inventaron el Villarato para justificar los éxitos del mejor Barça de la historia y se encontraron después con la chapuza inexplicable de Negreira para poder mantener su discurso. Hasta ahora, el brazo ejecutor era esa televisión que, como dice Juanma Castaño, miente, manipula, señala y hostiga, pero ahora ya lo hace directamente el club blanco a través de comunicados oficiales.
El problema real es que llevan dos años sin ganar nada, que no encuentran la solución y el Barça ya está a seis puntos otra vez. Saber perder es tan importante como saber ganar y, mientras sigan hablando de árbitros, de Negreira, de impresoras o de periodistas, será una buena noticia en clave azulgrana. “Cuando pierde da la mano”, decía el himno histórico del club blanco. Por algo lo cambiaron…
