Chuki, el español que brilla en el resurgir del Werder Bremen

Chuki, el español que brilla en el resurgir del Werder Bremen

Durante un tramo de la tarde del sábado, el Werder Bremen ocupó puestos de Champions League junto a Bayern de Múnich, Borussia Dortmund y RB Leipzig. Una fotografía provisional de la clasificación, pero también un reflejo del momento que atraviesa el equipo. Al margen de la lucha por el título, la Bundesliga ofrece un escenario abierto, con espacio para que proyectos bien construidos encuentren su sitio entre los grandes. En Bremen vuelven a disfrutar del fútbol y de un equipo que ha recuperado buena parte de su atractivo.

Hay razones para el optimismo. El Werder cuenta con el máximo goleador del campeonato, Niclas Füllkrug, autor de nueve tantos; con el máximo asistente, Marco Grüll, extremo que ha repartido siete pases de gol; y con talentos emergentes como Chuki. El mediapunta español, de 22 años, ha encontrado una acogida inmejorable en Alemania y se ha convertido en una pieza fija del once de Daniel Thioune. El técnico le ha entregado la zona del diez, el espacio desde el que puede interpretar el juego, recibir entre líneas y poner su talento al servicio del equipo.

El encargado del balón parado.WB

Chuki llegó libre desde el Valladolid y está respondiendo con fútbol a la confianza depositada en él. En septiembre fue nominado a mejor rookie del mes y su influencia no ha dejado de crecer. El Werder apostó por su incorporación convencido de que podía crecer de su mano. También había una cuestión de identidad: recuperar la tradición de mediapuntas jóvenes que encontraron en Bremen el escenario para proyectarse hacia la élite. Desde Diego a Mesut Özil, pasando por Kevin De Bruyne, el club ha disfrutado de futbolistas capaces de darle un sentido diferente a su juego. Chuki representa una nueva posibilidad.

El pucelano ha encontrado un equipo a su medida. Su adaptación futbolística avanza a gran velocidad, pero también está siendo decisivo el funcionamiento colectivo que rodea su fútbol. Füllkrug pone los goles y castiga a las defensas rivales desde el eje del ataque. Grüll marca diferencias desde el sector izquierdo, mientras Arthur se ha adueñado de todo el carril derecho. En la retaguardia, Amos Pieper aporta mando y estabilidad. Cada pieza tiene su espacio y su función. Y Chuki dispone de un contexto que le permite concentrarse en lo que mejor sabe hacer: dar continuidad a los ataques, encontrar espacios y golpear cerca del área.

Una afición que vuelve a celebrar.

Una afición que vuelve a celebrar.WB

La recuperación del modelo

El Werder ha conseguido reunir una plantilla con perfiles de edades y experiencias diferentes. Hay futbolistas jóvenes, jugadores que atraviesan el mejor momento de su carrera, incorporaciones bien elegidas y cesiones que han aportado soluciones. El resultado es un grupo con recursos, profundidad y una combinación de talento y madurez que empieza a dar sus frutos. No es una cuestión de nombres aislados, sino de encaje. El equipo tiene gol, imaginación, recorrido y una estructura que permite que sus futbolistas más creativos puedan expresarse.

La recuperación del proyecto tiene, además, una dimensión histórica. El Werder fue una de las grandes potencias del fútbol alemán, campeón de la Bundesliga y habitual protagonista en las competiciones europeas. Durante años, su presencia en la Champions League formó parte de su paisaje natural. Pero el club perdió altura, se fue alejando de aquella condición y terminó atrapado en una etapa de mediocridad deportiva que culminó con el descenso a la Bundesliga 2 en 2021. Volver a reconocerse entre los equipos importantes del campeonato exigía algo más que una buena temporada. Necesitaba recuperar una idea de club y una manera de competir.

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