Babylon Club Barcelona ¿en serio?, por Xavier Bosch
El Barça ha cerrado la temporada 2025-26 con un récord de ingresos que, por primera vez, supera los 1.000 millones de euros. El club, sin embargo, sigue gastando más de lo que ingresa y, por lo tanto, un año más se cierra el ejercicio con números rojos. Y ya van demasiados seguidos. La actual directiva, a pesar de haber vendido patrimonio por cerca de 900 millones de euros bajo el eufemismo de “las palancas”, acumula unas pérdidas en cinco temporadas de casi 250 millones.
La división arroja un resultado tan escalofriante como fácil de calcular. Y, mientras, la deuda continúa subiendo y los fondos propios siguen bajando. Así pues, toca seguir generando ingresos como sea. Hay que sacar pasta de debajo las piedras. Pero quizá debería haber algunas líneas rojas. En la próxima Asamblea, Laporta pedirá a los compromisarios que le aprueben (y se lo aprobarán) dos iniciativas que nada tienen que ver con el espíritu del Barça. ¿Qué pinta el Barça con el desarrollo de un proyecto residencial en Emiratos Árabes Unidos hasta 2055? No hay relación alguna por más que Ohana Development pague al Barça unos 10 millones anuales.
Otra: ¿el Barça tiene que montar un Parque de atracciones en el interior del nuevo Camp Nou? ¿Han visto la web del Babylon Park de Leganés? Cuando el segundo Babylon Park de España esté en marcha, los niños de Barcelona acudirán en masa a subir a los autos de choque y a las minimontañas rusas tuneadas de azul y grana. No lo dudo ¿pero es esto lo que queremos para las entrañas del nuevo Camp Nou? No veo el vínculo entre el Barça y estas horteras atracciones de feria ‘indoor’ de origen israelí.
La relación, claro, es la monetización, el “toma el dinero y corre” de toda la vida. ¿Pero queremos estos 900 metros cuadrados dentro del Camp Nou? Cuando aprobamos la remodelación del estadio, en el referéndum de 2014, y dimos el visto bueno a la financiación de 1.450 millones, en el referéndum de 2021, aspirábamos a tener el mejor estadio del mundo. Al menos, que mejorase y renovase la estructura de 1957. Es decir, queríamos un estadio remodelado que no solo fuese perfecto en la foto a vista de dron.
Acometiendo una reforma de 1.500 millones de euros -que ahora ya sabemos que serán más, cómo mínimo 1.800 sin el nuevo Palau– aspirábamos a un estadio donde la visibilidad del partido fuese mejor (será peor en dos de las tres gradas), donde estuviésemos más cómodos en las butacas (ahora te tienes que levantar absolutamente cada vez que pasa alguien de tu fila), donde el corredor de la primera grada de tribuna no fuese más agobiante que antes (han puesto adhesivos para que la gente alta no se dé con la cabeza), donde los bares se colapsasen menos caóticamente en los descansos (y no fuesen un atraco a mano armada) y, en especial, que los socios sin abono tuviesen acceso a una butaca fija y que los abonados de toda la vida pudiésemos volver a nuestros asientos de siempre.
Todo ello eran aspiraciones básicas, de manual. Y todo esto está peligrosamente en el alero. Eso sí, ninguna emoción será tan fuerte como subirse a una montaña rusa con la cara de Koundé en la carcasa del avioncito.
MALA LECHE
1. Vini jr. está entre los 30 seleccionados para el Balón de Oro. Este 2026, de nuevo, con muchos números para llevarse el Balón de Playa.
2. El Real Madrid femenino, que tras tanto fichaje galáctico, esta temporada sí le iba a competir la Liga al Barça, empató en casa ante el Eibar en la segunda jornada. Más de lo mismo.
3. La IA, a través del superordenador de Opta, considera que el Arsenal de Arteta ganará la Champions 2027 que empezó ayer. Es artificial, pero no sé si es inteligencia.
4. En la Premier, al City no le va tan mal sin Guardiola, Rodrigo y Bernardo Silva. De momento, 9 de 9. No se lo creen ni ellos.
5. El Barça de basket presentó ayer a sus nuevos fichajes. Once jugadores nuevos de una tacada y en un solo acto. Así no hay quien se aprenda tantos nombres.
