Sufrir y vapulear, por Víctor Muñoz

Sufrir y vapulear, por Víctor Muñoz

El Barça es el mejor equipo del mundo a día de hoy. Queda mucho y hay que aprender hasta de un 1-4 porque el Galatasaray pudo ponerse 2-0 pero la reacción del Barça fue letal. Para intimidar en Europa a cualquiera. Flick sorprendió con la elección de Olmo como ‘9’ pero fue acertada por las opciones que da en los espacios. 

Era esperable un inicio difícil y así fue, con dos estilos muy distintos en el césped. El Galatasaray, buscando balones largos y juego directo ante un Barça creativo y combinando que pagó caro no haber convertido las primeras ocasiones que tuvo. Las transiciones con Rafa Leao eran un peligro y el portugués la explotó a la primera ante Eric Garcia para cambiar el escenario del partido con el gol de Batrakov. 

El Barça no se repuso del mazazo y estuvo 10 minutos sin norte con la fortuna del gol anulado a Yilmaz por el VAR por un doble fuera de juego. Fue clave por eso el empate de Cancelo al filo del descanso tras un sinfín de remates culés abortados por el meta local Çakir, fantástico para el Galatasaray como Lucas Torreira apretando a Rodri en la media y también Osimhen, amenaza latente por alto. 

Todo mutó en el segundo tiempo, un paseo al son de Lamine Yamal. Hizo lo que quiso en el vendaval ofensivo del Barça junto con Fermín. Quedó claro un día más que en el banquillo hay mucha calidad sin que los cambios desmerecieran nada al entrar Adeyemi y Gabriel Jesus convirtiendo el partido en algo sencillo tras haber sabido sufrir. Es la lección a aprender de la visita a Estambul con un premio inmejorable.

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