El ‘hacker’ que destapó el caso City ha cambiado de identidad

El ‘hacker’ que destapó el caso City ha cambiado de identidad

Rui Pinto, un aficionado del Porto que había estudiado Historia en la universidad, en 2015 puso el mundo del fútbol patas arriba. Entonces tenía 25 años y fundó ‘Football Leaks’, el portal para denunciar les prácticas fraudulentas en el deporte rey. 

Gracias a sus conocimientos informáticos como autodidacta, y con el pseudónimo de ‘John’, pirateó los sistemas de archivos de clubs, futbolistas e instituciones y publicó una información ingente jamás revelada, toda ella confidencial. El terremoto tuvo réplicas planetarias. De ‘Football Leaks’ surgieron casos de presunto fraude fiscal de Cristiano Ronaldo o de Mourinho, o la publicación de sueldos de miles de futbolistas, las prácticas inmorales o ilegales de la FIFA, la explotación de niños africanos para ser reclutados en Europa o el doping financiero del PSG y de otros clubes. 

Vista del Etihad Stadium, campo del Manchester CityJon Super / Ap-LaPresse

Esas filtraciones de millones de documentos y correos electrónicos sirvieron de base para que la Premier abriese la investigación de 115 cargos financieros contra el Manchester City. Se podía inferir, de esa documentación, que algunos de los ingresos millonarios que decía tener el club no provenían de nuevos patrocinadores sino que era, solo, una forma de maquillar el dinero que insuflaba la propia propiedad del City para tener más ‘fair-play’ y poder fichar más. Eso es lo que, ahora, la investigación independiente de la Premier está a punto de sentenciar. 

FILE - The club logo decorates a corner flag before the English Premier League soccer match between Manchester City and Newcastle United at the Etihad Stadium in Manchester, England, Saturday, Sept. 1, 2018. (AP Photo/Jon Super, File)
Una bandera del Manchester City en el Etihad StadiumJon Super / Ap-LaPresse

Rui Pinto fue arrestado en 2019 en Budapest, fue extraditado a Portugal y en 2023 recibió una sentencia de cuatro años de prisión por delitos de acceso ilegítimo e intento de extorsión. Pasó 13 meses entre rejas pero, tras un acuerdo de colaboración con la justicia, a cambio de información y contraseñas, le suspendieron la condena y entró en un plan de protección policial, con vivienda secreta y una nueva identidad.

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