Nada de nada, por Carlos Zaballa
Nada de nada. El Athletic careció de fútbol para romper la férrea defensa que planteó el Alavés. Ocurrió el día del Elche y volvió a ocurrir ayer. Los leones dispusieron de la oportunidad más clara que puede haber en el fútbol, un penalti, pero Sivera adivinó la trayectoria del lanzamiento de Sancet. Esa jugada pudo cambiar el signo del encuentro, pero ello no puede esconder la incapacidad de los locales para hacer daño al rival.
La prueba es que las únicas intentonas, que ni siquiera llegaron a ocasiones, fueron a través de lanzamientos desde fuera del área sin problemas para el meta visitante.
El Athletic sigue cargando la mayoría de su juego por la banda izquierda en busca de Nico Williams. El extremo ha mejorado pero aún le falta bastante para ser ese futbolista desequilibrante de hace dos temporadas.
Terzic lo intentó sacando muchos jugadores ofensivos en la segunda parte. El técnico hizo su primera sustitución en el descanso –Areso por Johaneko– y después salieron Berenguer, Maroan, Canales y Nico Serrano. Pero ni por esas. No era problema de atacantes, era problema de juego.
Lo cierto es que la ilusión que despertó el equipo con los dos buenos partidos ante Celta y Atlético, especialmente con la primera parte del de Balaídos, se ha desvanecido en parte con la incapacidad en los dos últimos choques.
El Athletic se va al parón liguero con dudas. Hay mucho camino y Liga todavía por recorrer, pero el equipo tiene que mejorar mucho para sumar puntos.
