La Copa que Charly no quiso levantar, por Lluis Canut

La Copa que Charly no quiso levantar, por Lluis Canut

El Barça se enfrentó al Sporting de Gijón en la final de la Copa del Rey de 1981 en un partido que se disputó en el estadio Vicente Calderón. Fue pocos meses después del secuestro de Quini, que frenó las aspiraciones barcelonistas de ganar la Liga. 

Precisamente el goleador asturiano decidió con dos tantos la victoria blaugrana por 3-1, lo que le costaría ser tachado de traidor por los sectores más radicales de la afición de su antiguo equipo, que no le perdonó su papel de verdugo en la final. Aquel debía de ser el último partido oficial de Carles Rexach, que a los 34 años había decidido colgar las botas. Y qué mejor manera de hacerlo que levantando un trofeo de campeón.

A pesar de las buenas intenciones, la cosa se torció por un lamentable olvido del entrenador Helenio Herrera, que por segunda temporada consecutiva había vuelto al banquillo del Camp Nou, como solución de emergencia para sustituir a Kubala. Era un HH entrado en años, de quien nunca se supo su edad real, pero que debía de superar ampliamente los 70, quien a pesar de que el resultado de la final era muy favorable desde el minuto 66, gracias a un tercer gol del ‘BoquerónEsteban, dejó al rubio de Pedralbes calentando en la banda. A pesar de que faltaba por completar el segundo cambio, después que en el primero ‘TenteSánchez hubiera entrado en el lugar de Paco Martínez. Se ha de recordar que en aquellos tiempos las sustituciones estaban limitadas a dos por equipo, con la del portero al margen.

El Rey Juan Carlos entregó en 1981 la Copa del Rey a Antonio Olmo, que subió vestido con la camiseta del SportingEFE

El cabreo de Rexach fue monumental y tal como acabó el partido se fue directo al vestuario, pillando por sorpresa a Antonio Olmo, que, convencido de ceder a Charly los honores de capitán para recoger la Copa de manos del Rey Juan Carlos, tuvo que ir al palco a recibir el trofeo vestido con la camiseta del Sporting con el número seis, que se había intercambiado con el internacional Joaquín.

Después de aquel desaire el ‘7’ del Barça, se replanteó la posibilidad de aceptar una oferta del presidente del Atlético de Madrid, el doctor Alfonso Cabeza, que le propuso continuar en activo dos temporadas más. Pero al final pesó más cerrar una brillante carrera de 17 años vistiendo únicamente los colores blaugrana, como futbolista de un solo club. Y el 1 de septiembre de 1981 Rexach fue el protagonista del partido de homenaje más concurrido de la historia del club, con más de 100.000 barcelonistas que abarrotaron el Camp Nou, con el reclamo de la selección Argentina, con un joven Diego Maradona de gran figura. Por aquel solo partido, el delantero catalán ingresó 35 millones de pesetas, multiplicando por tres lo que ingresaba de ficha anualmente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *