Por qué no creo en el Balón de Oro, por Carles Rexach

Por qué no creo en el Balón de Oro, por Carles Rexach

En pleno cruce de declaraciones sobre el Balón de Oro, a mí me apetece más centrarme en el fútbol y lo que veo sobre el terreno de juego, con un Barcelona que nos hace disfrutar en este inicio de temporada. La gente tendría que olvidarse un poco de esto del Balón de Oro. Creo que no es lo trascendental y, al fin y al cabo, todos tiran más a uno u otro en función de los colores. Parece que lo importante es que se lleve el premio uno de los tuyos aunque no haya ganado nada, como es el caso de Mbappé este año.

Si cogemos un jugador como Messi, Cruyff, Maradona… es el mejor y punto. No hay debate ni discusión. Pero si vamos cogiendo temporada a temporada y miramos rendimiento, cada año habrá gente que discrepe de quién gane, porque el premio en sí ha dejado de ser un reconocimiento para convertirse en un elemento más de marketing. Mbappé es la prueba: marcó muchos goles, para eso está la Bota de Oro, pero no ganó ningún título y le están haciendo la campaña para que le voten.

Hay una obsesión por los premios: ahora hay incluso MVP de cada partido, cuando estamos hablando de un deporte de conjunto. Cada jornada, cada partido, MVP. Excesivo.

En este contexto, los aficionados del Barça quieren que gane uno del Barça; los del Madrid, que gane uno del Madrid; los del PSG, uno del PSG, etcétera. Todos tienen su favorito. Pero el premio debería ser un reconocimiento al mejor futbolista del año, no al que tenga más admiradores entre los que votan.

Siempre hay ventaja para los delanteros y eso tampoco es justo, es otro de los motivos por los que no creo en ese premio: si uno da 40 asistencias y otro marca 40 goles, siempre ganará el de los goles, aunque el que da los pases juegue mejor y el goleador los marque empujando el balón en el área o de penalti, como ya ha ocurrido a menudo en los últimos años.

Muy pocos jugadores que no sean delanteros han ganado el premio de forma indiscutible. Me viene a la cabeza Beckenbauer. Pero otro motivo para no creer mucho en estos premios es que contribuyen a fomentar el egoísmo de los futbolistas en un deporte que, insisto, es de conjunto.

Si vamos al juego, ahora mismo no hay color. El Barcelona es el mejor equipo que hay de largo: con el balón, físico, de cara a gol… cuando lleguen los grandes, veremos al Barça de verdad. Tiene facultades, juega a una velocidad que hace que los otros vayan a remolque, el doble de rápido de los demás. Es más rápido en velocidad física, en velocidad de ejecución y en velocidad de balón.

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